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Total War: Shogun 2

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01.04.2011PC

Tras casi once años desde que saliera el primer título de la franquicia, Total War vuelve al Japón Feudal que ambientó su primer título tras su periplo por Europa. Total War: Shogun 2 está ambientado en el siglo XVI tras la rebelión de ?nin, una guerra civil que enfrento a los japoneses acerca de quién debía ser el sucesor del Shogun. La guerra duró diez años, minando el poder del shogunato Ashikaga, y dio paso al periodo Sengoku, un siglo de conflictos en los que los diferentes Daimyos (o señores feudales) ansiaban expandir su influencia.

En la campaña de Shogun 2 deberemos encarnar a uno de los principales Daimyos y luchar para conquistar Japón y hacernos con el Shogunato. Pero el camino será arduo, pues empezaremos controlando una provincia de las más de cincuenta que hay. Las provincias tendrán granjas que nos ofrecerán recursos, un castillo que nos ofrecerá amparo ante ataques enemigos, caminos que permitirán tanto a nuestras tropas abastecerse con mayor celeridad como mejorar nuestro comercio, las provincias costeras dispondrán de puertos que nos permitirán expandir nuestras posibilidades de comercio y donde construir barcos de guerra y, finalmente, algunas provincias dispondrán de recursos especiales que proporcionarán ventajas estratégicas. Cada una de estas infraestructuras se puede mejorar para aumentar su eficiencia, así como al ampliar el castillo dispondremos de mejores defensas y nos permitirá construir edificios adicionales donde podremos reclutar nuestros agentes y unidades.

En cuanto a los ejércitos, el juego presenta cierta variedad de unidades pero se pueden resumir en: unidades con yari, armadas con una lanza e ideales para combatir la caballería enemiga; unidades con katana, hábiles guerreros eficaces contra infantería; unidades con arco, letales a distancia pero débiles en el cuerpo a cuerpo, las unidades con naginata (arma parecida a una alabarda) efectivas al cargar y las armas de asedio para destruir las fortificaciones enemigas. Luego existen variaciones de algunas de ellas, tanto en versión de monje guerreo, como unidades montadas a caballo, infantería ashigaru (milicianos) y, como novedad, barcos que nos permitirán ejecutar batallas navales. Las unidades de combate, evidentemente, costará dinero, tanto producirlas como mantenerlas y su nivel de habilidad dependerá de algunos recursos especiales y, sobretodo, del grado de desarrollo del edificio que nos permite producirlo.

Así, el juego presenta un árbol de desarrollo tecnológico dividido en dos ramas principales, la rama militar y la rama civil. La rama civil nos permitirá descubrir mejoras de los edificios de reclutamiento, acceder a nuevas formaciones para nuestras tropas y algunas ventajas estratégicas. Asimismo, la rama civil nos permitirá mejorar las infraestructuras para aumentar la recaudación de recursos y acceder a la contratación de agentes.

Los agentes son unidades especiales, distintas de los ejércitos que permiten realizar acciones fuera del campo de batalla. Los ninjas y geishas, asesinos implacables, permiten eliminar generales y agentes enemigos y sabotear ejércitos y infraestructuras. El metsuke, inspectores, que permitirán sobornar a ejércitos enemigos y encarcelar a los agentes enemigos. También se puede disponer de monjes que predicarán su religión y pueden desmoralizar a los ejércitos enemigos. Finalmente, comentar que todos los agentes, así como los generales, a medida que cumplan misiones, acumularán experiencia y podrán subir de nivel y mejorar sus habilidades.

Más allá del terreno militar, deberemos gestionar nuestro clan, elegir a nuestro sucesor, nombrar a los asesores y encontrarle una pareja ideal a los hijos. Por otro lado, deberemos vigilar a los generales desleales e, incluso, mantener a ralla a los hermanos del Daimyo con aspiraciones de poder. En el peor de los casos, se les puede instar a cometer seppuku, es decir, pagar su deuda de honor con la propia vida. También deberemos administrar los recursos del clan, teniendo en cuenta que los impuestos altos generaran descontento en las provincias, lo que puede desembocar en revueltas, y si los impuestos son bajos, no se podrá invertir en las mejoras.

También dispondremos de diplomacia que permitirá forjar vínculos con los clanes vecinos. Se podrán firmar tratados de comercio, pactar alianzas, subyugar a otro clan obligándole a convertirse en vasallo, proponer embargos, pactar matrimonios o declarar la guerra.

Todo esto lo tendremos disponible en el mapa, un tablero dividido en las distintas provincias con unas fichas que simbolizan las unidades y representaciones de los distintos edificios. Comentar a nivel artístico que todo el mapa no explorado se representa, aproximadamente, emulando a una pintura con tinta.

El otro aspecto principal del juego es la simulación de batallas, donde se presentarán las distintas unidades y deberemos usar toda nuestra pericia táctica para aplastar el enemigo, minimizando las bajas. Los soldados vienen divididos en distintas unidades y deberemos comandar, tanto las acciones que deben realizar, ya sea atacar, reagruparse o moverse a una nueva localización, como las formaciones que deben utilizar, formación defensiva para minimizar los efectos de las cargas enemigas, una formación abierta para evitar que los proyectiles enemigos hagan mella.

Gráficamente, el juego es notable, especialmente a nivel artístico se ha cuidado mucho la estético de todo el interfaz gráfico para que sea intuitivo y recuerde a los dibujos del Japón clásico. Especialmente destacable técnicamente la cantidad de unidades que llega a mover en combates, algo que puede representar un reto para ciertos ordenadores sobretodo en batallas a gran escala, pero que en general es fluido incluso cuando hay inclemencias meteorológicas como nieve, lluvia o niebla que pudieran dificultar el cálculo del computador. El mapa visto está muy detallado y permite, mediante zoom, ver lo detallados que son los bosques, por ejemplo, o el efecto del agua. También a destacar la vuelta de los videos de los ninjas y geishas en sus misiones, un clásico del primer juego y que vuelven en esta edición con sus distintos desarrollos y finales.

A nivel de sonido el juego también está muy cuidado, el juego viene doblado al castellano aunque se pueden oír a las tropas exclamar expresiones en japonés en medio de una batalla. La banda sonora presenta una buena recopilación de temas relacionadas con la ambientación del Japón feudal y a nivel de efectos es espectacular cuando, en una batalla, las unidades se enfrentan y la tierra tiembla ante los pasos incesantes del enemigo en una carga, oír las flechas rasgando el propio aire o el acero de los guerreros chocando. Muy cuidado.

La experiencia jugable viene ampliada con una serie de batallas famosas de la época en las que deberemos tomar el control del ejército en el campo de batalla y derrotar a nuestros enemigos. El juego también dispone de modo multijugador donde poder derrotar a tus amigos o enfrentarte a desconocidos en largas batallas.

En definitiva, un gran juego que hará las delicias de aquellos que disfrutaron con el primer juego de la franquicia. El juego recupera las mejores cualidades de su antecesor y presenta interesante novedades que darán para muchas horas de diversión.

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